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Inversión

¿Buscas un rendimiento de al menos 15% anual? Este artículo es para ti

Qué rendimiento puedes esperar de verdad, qué tienes que aguantar para cobrarlo, y cómo distinguir una inversión legítima de una promesa que no lo es.

Iria Talan, Asesora Financiera de la firma RIF, en su oficina de CDMX
Iria TalanAsesora Financiera y Experta en Seguros
10 min de lectura
Publicado Revisado
Hombre mexicano revisando opciones de inversión en su laptop, en la mesa del comedor de su casa, con una libreta y un café al lado.

Si llegaste aquí buscando eso, no vengo a decirte que estás mal. Vengo a contarte lo que aprendí vendiendo inversiones: querer un rendimiento alto es perfectamente razonable, y hay quien lo consigue. Lo que casi nadie te explica es qué hay que aguantar para cobrarlo.

Esa parte —la de aguantar— es la que decide todo. Es la diferencia entre quien cobra un buen rendimiento a diez años y quien se sale al tercero con menos dinero del que puso. Y también es la que explica por qué dos personas con el mismo producto terminan con resultados opuestos.

Te voy a contar cómo se calcula qué puedes sostener tú, con las mismas tres preguntas que uso en consulta. Al final vas a poder ponerle nombre a tu perfil y saber qué tipo de plan te corresponde — que es una conversación mucho más útil que discutir si el 15% se puede o no se puede.

¿Por qué tanta gente espera 15% o más al año?

Casi siempre por una proyección hecha a tasa constante.

Funciona así: alguien toma una cifra y la multiplica año con año sobre tu aportación. El resultado es una curva suave que sube siempre, y al final aparece un número grande. La aritmética está bien hecha. El problema es lo que la curva no muestra.

Los rendimientos no llegan de forma pareja. Un promedio de diez años puede construirse con años muy buenos y años en rojo, y el mismo periodo que produce ese promedio incluye momentos en los que tu saldo habría estado por debajo de lo que aportaste.

El problema no es el promedio: es si puedes sostener el camino sin salirte en un mal momento. Nadie invierte en el promedio — se invierte en los años sueltos, uno por uno.

Y ahí empieza el problema: la gente quiere el promedio sin los años sueltos. Rendimiento alto y cero variación, las dos cosas juntas y por escrito. Eso no es un producto que yo haya visto ofrecer a una institución autorizada — pero sí hay quien lo promete.

Antes de seguir, tres minutos. El cuestionario de perfil del inversionista te dice qué tanto riesgo puedes y quieres tomar de verdad. Sin registro y sin guardar tus respuestas.

¿Qué pasa cuando buscas 15% garantizado y sin variaciones?

Aquí conviene precisar algo, porque no es lo mismo una cosa que la otra: alcanzar 15% en un buen año es posible; que alguien te lo prometa constante, garantizado y sin riesgo es otra historia. Lo primero pasa. Lo segundo es lo que hay que mirar con lupa.

Y esta es la parte que a mí me toca ver seguido y casi nunca se habla en voz alta. La expectativa no desaparece cuando no encuentras quien te la cumpla. Se va a buscar a otro lado. Y el recorrido, cuando termina mal, se parece siempre a este:

  1. La persona busca un rendimiento alto, constante y garantizado que no encuentra en un producto regulado.
  2. Alguien se lo explica con honestidad. Ella lo escucha como "este no sabe" o "este me quiere vender lo suyo".
  3. Aparece una oferta que sí da ese número. Y encima lo garantiza.
  4. Entrega el dinero. Los primeros meses hasta le pagan puntual.
  5. Cuando pide su capital de vuelta, la cosa se complica. Luego se complica más.

Quiero decir algo sobre el paso 3, porque importa: quien hace esa oferta muy seguido no se siente un estafador. Muchas veces cree de verdad en lo que está vendiendo, lo colocó él mismo, y hasta metió su propio dinero. Por eso suena convincente — y por eso es tan difícil de ver cuando viene de alguien cercano.

El punto no es sospechar de las personas. Es que el paso 1 es el único que tú controlas. Quien sabe qué rendimiento puede sostener no anda buscando el que no existe, y esa búsqueda es la que abre la puerta a todo lo demás.

¿Cómo distingo una inversión legítima de un fraude?

Con dos preguntas que resuelven la mayoría de los casos antes de poner un peso.

¿La institución está registrada? Busca en el SIPRES de CONDUSEF la razón social de la institución que va a recibir o custodiar tu dinero — no el nombre de la persona que te lo ofrece. Es una distinción que importa: quien te atiende puede ser un agente o un promotor, y los agentes no aparecen como instituciones. Lo que tiene que aparecer es la entidad donde va a quedar tu dinero. Si no aparece y tampoco pueden demostrarte la autorización correspondiente, no lo entregues.

Y una precisión que la propia CONDUSEF hace explícita:

O sea que el padrón es el piso de la conversación, no el final: te confirma que la institución existe y está autorizada, no que ese producto sea bueno ni que ese rendimiento se vaya a cumplir.

¿El rendimiento depende de algo verificable? Una tasa, un mercado, un contrato. Antes de entregar un peso deberías poder responder cuatro cosas: qué mecanismo genera ese rendimiento, quién es la contraparte, qué dice el contrato y quién custodia el dinero. Si alguna de las cuatro no la puedes verificar, no entregues nada — no porque necesariamente haya mala fe, sino porque sin esas respuestas no tienes forma de saberlo.

Y una señal más, la más útil de todas: la palabra "garantizado" junto a un rendimiento alto. En un producto regulado, lo garantizado rinde poco justamente porque está garantizado — esa es la naturaleza del trato: cambias rendimiento por certeza. Cuando algo promete las dos cosas a la vez, lo que falta no es agresividad en el producto. Falta la explicación de quién está absorbiendo ese riesgo, y esa pregunta merece una respuesta concreta antes de firmar nada.

No lo digo solo yo. La CONDUSEF lo pone en estos términos:

¿Y si me lo ofrece un familiar o un amigo?

Es el caso más difícil, y también el más común.

Cuando la oferta viene de alguien en quien confías, la confianza en la persona sustituye a la verificación del producto. Deja de parecer una decisión financiera y pasa a parecer un favor entre conocidos. Pedir papeles se siente como desconfiar.

Por eso quiero decirlo con todas sus letras: verificar no es desconfiar de la persona. Es verificar el producto. Alguien que de verdad tiene un instrumento legítimo no se ofende cuando le pides el registro — lo enseña.

Y si se ofende, ya contestaste tu pregunta.

Hay una razón por la que insisto tanto en este punto, y es que la propia autoridad lo señala como parte del patrón:

Léela en las dos direcciones, porque funciona igual: no metas a los tuyos en algo que no verificaste, y desconfía del esquema —no de la persona— cuando el que te invita es de los tuyos. En los esquemas piramidales esa cadena de confianza no es un accidente: es el mecanismo. Cada participante invita a dos conocidos, y son esos conocidos los que ponen el dinero que cobran los de arriba.

¿De qué depende cuánto rendimiento puedo aspirar?

De tres cosas que se miden por separado, porque miden cosas distintas:

DimensiónLa pregunta que contestaPor qué importa
Plazo¿Cuándo vas a necesitar este dinero?Es el techo. No hay puntaje que lo levante.
CapacidadSi esta inversión sale mal, ¿qué tanto se afecta tu plan de vida?Mide lo que tu situación permite, no lo que tú quieres.
Tolerancia¿Cuánta caída soportas sin cambiar de plan?Mide lo que vas a hacer de verdad, no lo que dirías en frío.

Y aquí está la regla que a mucha gente le sorprende: el perfil final es el menor de los tres, no el promedio.

¿Por qué el menor? Porque son requisitos, no calificaciones. Tolerar mucho riesgo no sirve si tu situación no lo permite —te obligaría a vender en el peor momento—, y poder tomarlo no sirve si no vas a dormir tranquilo.

Es la misma lógica de una cadena: no aguanta el promedio de sus eslabones. Aguanta lo que aguante el más débil.

¿Y si no acepto ninguna pérdida?

Entonces tu perfil es conservador, y da igual que tengas veinte años por delante o que tu situación aguante lo que sea.

Ese solo dato manda. Si no toleras ver tu saldo abajo de lo que aportaste, un fondo con exposición a los mercados no cumple tu requisito — por muy buena que sea la proyección a diez años.

Y no es mala noticia: existen los planes con capital garantizado o con rendimiento mínimo garantizado. Ojo con la diferencia que hace toda la diferencia — aquí lo garantizado va con un rendimiento moderado y lo respalda una institución regulada. Cuando lo garantizado viene con un rendimiento alto y lo respalda una persona, estamos en el otro artículo.

¿Te reconoces aquí? El cuestionario de perfil del inversionista distingue exactamente este caso — y te dice qué tipo de plan te corresponde.

¿Qué pasa si voy a necesitar el dinero en menos de cinco años?

Si existe una posibilidad razonable de que necesites ese dinero antes de cinco años, un plan de largo plazo podría no convenirte — y eso aplica también a los garantizados, sobre todo si contemplan penalizaciones por rescate anticipado.

La razón no es tu temperamento: es que el tiempo es justo lo que hace funcionar a estos productos. Meter ahí dinero que vas a necesitar pronto puede convertir una buena decisión en una pérdida. Las condiciones de rescate varían mucho de un contrato a otro, así que revísalas antes de firmar.

Para ese horizonte, una de las alternativas que puedes comparar son los instrumentos de deuda gubernamental, como los CETES, cuyo rendimiento se mueve cerca de la tasa de referencia — la puedes consultar actualizada en el portal de indicadores de Banxico. Puedes llegar a ellos dentro de un plan que opere con fondos de ese perfil, o por tu cuenta. Cuál te conviene depende del monto y del uso que le vas a dar — y decírtelo también es asesoría, aunque no termine en una póliza.

¿Y si ya perdí dinero en algo así?

Entonces esto no empezó por elegir mal un fondo, y quiero que quede claro: no fue tu culpa por no saber de inversiones. Fue un fraude.

El primer paso no es un cuestionario de perfil de riesgo. Es tocar la puerta correcta, y cuál es depende de con quién trataste:

  • Si era una institución financiera registrada, la vía es CONDUSEF, que atiende reclamaciones de usuarios contra instituciones del sistema financiero.
  • Si era una persona o una empresa sin registro —el caso más frecuente en este tipo de esquemas—, CONDUSEF no tiene facultades sobre ella. Ahí lo que procede es una denuncia ante el Ministerio Público, porque estaríamos hablando de un posible delito y no de una controversia con un proveedor financiero.
  • Si alguien está realizando actividades financieras sin autorización, la CNBV tiene un canal específico para denunciar entidades no supervisadas: su propio sitio invita a reportar los casos de captación irregular de recursos o de quien opera "sin contar con la autorización o el registro respectivo".

No soy abogada y cada caso tiene sus particularidades — si el monto es importante, vale la pena que un abogado revise tu situación antes de dar el primer paso. Pero hazlo: el registro importa, y con frecuencia hay más personas en tu misma situación.

El cuestionario viene después, cuando toque reconstruir.

¿Cómo sé cuál es mi perfil?

Contestando con honestidad sobre las tres dimensiones, no sobre lo que te gustaría que fueran.

La pregunta que más discrimina no es cuánto quieres ganar. Es esta: en un año malo, ¿qué caída máxima tolerarías sin cambiar tu plan? Contéstala pensando en tu dinero, no en abstracto.

Hay una pregunta espejo que uso en consulta y que puedes hacerte tú misma en voz alta: ¿qué te dolería más, vender algo que después sube, o conservar algo que sigue cayendo? La respuesta dice más que cualquier puntaje.

¿Cuál es entonces el mejor plan para ti?

El que vas a sostener hasta el final. Uno que rinde menos y aguantas le gana siempre a uno que rinde más y abandonas — y le gana infinitamente a uno que no existía.

Saber tu perfil no es un trámite administrativo. Es lo que te quita de encima la oferta que no deberías aceptar, porque ya sabes que no es para ti.

Primero tu perfil, después el plan. Diez preguntas, tres minutos, sin registro y sin guardar tus respuestas: el cuestionario está aquí. Al terminar puedes mandarme tu resultado y lo revisamos juntos, o guardarlo en PDF y decidir después.

Términos de este artículo

Definiciones breves, por si alguna palabra te quedó a medias.

Perfil de riesgo
Tolerancia personal a las fluctuaciones de valor de una inversión. Suele clasificarse en conservador, moderado o agresivo.
Póliza
Documento que formaliza el contrato de seguro. Reúne los datos de la persona asegurada, las coberturas contratadas, la vigencia y las condiciones que aplican.
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Cada caso es distinto. Escríbeme y lo vemos con calma — te escucho primero, recomiendo después.